JUGUETES: ¡Pobre Alicia!, por Wendy
Cuando sonó el teléfono del despacho, Pat se sobresaltó porque, según decía su padre: “si llaman al fijo o es para vendernos algo o por un motivo más serio,” y ninguna de las dos cosas parecía demasiado buena, pero aún así decidió cogerlo porque papá estaba en la cocina con Carmen discutiendo sobre cómo cocinar un pescado de nombre muy raro y, seguramente, de sabor asqueroso. “¿Síii?” Preguntó muy seria y concentrada en esquivar los intentos de Cano de hacerse con el cable. “Pat, ¿está papá en casa?” Le sorprendió escuchar la voz de Enrique a aquellas horas y comenzó a preocuparse. “Está haciendo la cena.” Respondió ella un poco nerviosa. “Anda, guapa, dile que se ponga.” Y Pat voló hacia la cocina para avisarle. Las dos hermanas observaron toda la conversación muy calladas y bastante preocupadas, sobre todo por la cara que se le iba quedando a papá quien prácticamente no dijo nada en todo el rato y sólo soltó dos monosílabos y una última frase antes de colgar: “No te p...